lunes, 4 de enero de 2010

CRISIS, Tiempo de desicion, Tiempo de cambios



Este articulo querido lector nació a la escucha de una muy interesante homilía que afirmaba el reinado de Dios sobre nuestra historia, afirmaba esta potestad precisamente así: Yahvé, Señor de la historia, inmediatamente me vi tentado a buscar un articulo con este señorío como titulo, pero termine con el que acabas de leer por creer que uno podía perfectamente tocar al otro, dada la importancia que estos momentos que llamamos Crisis en la misma Historia por ello quiero compartir este breve escrito.

La palabra ¨crisis¨ viene del griego, krino con lo cual se entiende en su raíz: Discernimiento, criterio, crítica, criba etc… también el verbo krino evoca a encrucijada, separación, división y decisión. Apoyados en lo anteriormente expresado podemos decir que la crisis es un momento de decisión apoyados en una labor de discernimiento, un momento a lo largo del camino donde debo decidirme por una dirección en una encrucijada. Todo esto te lo comento en este texto por que la palabra ¨crisis¨esta siendo muy usada últimamente si no es que demasiado, crisis económica, crisis epidémica, crisis laboral, crisis nerviosa, crisis mundial etc… todas, con una connotación negativa, como un callejón sin salida, un desequilibrio irreversible donde todo se vendría abajo y nunca utilizada como debería conocerse, como un momento de aplicar cambios.

Aquí quiero recordarte todas las crisis de la historia de la humanidad, de los pueblos, de las guerras, de los desastres, de los sistemas caídos y de nosotros mismos, si, de ti y de mi, que también hemos atravesado por diversas crisis, momentos decisivos donde tuvimos que tomar una opción que resolviera favorablemente o dejarnos perecer ante el declive del sistema utilizado hasta ese momento.

Un ejemplo muy pedagógico quizá sea nuestra historia como Iglesia, hemos de observar a lo largo de su existencia que ante cada crisis que ha amenazado con destruirla, el Espíritu Santo, la ha impulsado a tomar medidas, ha reestructurarse, tomar decisiones de reforma, que le han permitido adecuarse a cada uno de los tiempos y así seguir cumpliendo con éxito la misión que en el mundo le fue encomendada, ir a todas las naciones, llevar la buena nueva de Jesús.

En cada una de las crisis financieras hemos visto como se han obligado las naciones y los sistemas políticos a replantearse una y otra vez sus viejos sistemas, tomar decisiones de cambio para así evitar un colapso. Sin ir muy lejos, nuestras propias vidas, nuestras propias crisis, sean de salud que nos obligan a nuevos hábitos alimenticios e higiene, sean de tipo laboral que nos impulsan a redoblar esfuerzos ante el reto, incluso de orden emocional que nos llevan a dominar nuestro carácter y tomar las riendas de nuestros impulsos, así resolvemos los problemas.

Cada crisis que hemos sorteado nos ha hecho mas fuertes, mas capaces, nos han hecho superarnos, sacar lo mejor de nosotros mismos, cuanto mas grandes han sido nuestras crisis, mayores han sido nuestros logros de superación en todos los ámbitos, aquí querido lector no puedo dejar de mencionar a Yahvé, Señor de la historia que me cautiva, que tiene poder y de nuestros pesares, dolores, problemas y sufrimientos, nos hace obtener siempre, muchos de sus mas preciados dones, capacidades que logramos avistar debido precisamente a estos aparentes caminos tortuosos que al final en Dios nos aportan mil veces mas que los caminos aparentemente fáciles, cómodos, esos senderos que buscamos por no presentar problemas.

Es aquí también querido lector donde me atrevería a invitarte que en caso de presentar alguna crisis en tu vida no te estés lamentando ni preguntándote laceradamente ¿por que a mi? Sino que te preguntes con esperanza, ¿que nuevo don en mi quiere el señor potenciar? preguntarte el ¿para que? Que esto si es importante. De momento las crisis te zarandearan, te humillaran, te doblegaran y harán llover un mar de sentimientos que pareciera te van a ahogar pero también ante la impotencia se presentara el momento ideal para que Dios en tu persona y en el mundo haga su obra. Las crisis desestabilizan desestructura para que pueda emerger una nueva manera de ser, una nueva y mejor coherencia.

Recuerdo que por ahí escuche que la perla es el producto de la molestia que le provocaba a la ostra, un insignificante pero molesto granito de arena que molesta constantemente a la ostra y ante la molestia esta segregaba lo que el día de mañana seria una hermosa perla. Así querido lector deberíamos ver las crisis, ¡como provocadoras de perlas!

La tentación a la que jamás hay que sucumbir, es a la de arrojar la toalla, darnos por vencidos, las crisis mal llevadas pueden llevarnos a años de lamentaciones, pero amigo lector me atrevo y te lanzo la invitación a que conviertas tu obstáculo en punto de apoyo, que tu momento o los momentos de impotencia que vivamos los convirtamos en energías mas fuertes que el mismo Sol, que podamos ver y saborear a este Señor de la historia que no quiere nuestro sufrimiento, sino la potencialibizacion de todas nuestras capacidades para nuestro bien y el de todos nuestros hermanos en Cristo, así que la próxima vez que escuches la palabra crisis, no te asustes ni te lamentes, es el momento idóneo para que un nuevo sistema de cosas positivas aparezca, y que la misma humanidad se supere en Dios, todo en Dios que es amo, Señor de los tiempos, de la Historia.